Las prácticas afectivas de resistencia son aquellas que, desde la toma de conciencia se manifiestan a partir de la convivencia, el respeto y el cuidado de y desde el cuerpo —este pensado/concebido/sentido desde la totalidad de la persona—, estas prácticas crean lazos y fortalecen los afectos entre cuerpos creativos. Con esta dinámica, el trabajo de introspección es profundo y aborda el cuerpo creativo desde una perspectiva respetuosa y meticulosa sobre los procesos de aprendizaje de la persona, desde su sentir en su entorno hasta la interacción con éste. El trabajo que se lleva a cabo involucra un proceso de aprendizaje profundo sobre una misma y sobre las dinámicas sociales encarnadas en su cuerpo, la mecánica del movimiento y un proceso de des-aprendizaje de la danza institucionalizada, es decir, de las que sostienen los sistemas académicos hegemónicos.
Este taller se basa en el Método Feldenkrais y sus principios sobre el aprendizaje incorporado y los patrones de movimiento desarrollados desde que nacemos. A partir de lecciones de Autoconciencia a través del movimiento se buscará desarrollar habilidades motrices que permitan articular abierta y suavemente diferentes dinámicas y calidades de movimiento desde la totalidad del cuerpo creativo para crear en el espacio secuencias de movimiento no solamente desde la mecánica del cuerpo sino también a partir de sensaciones, emociones, introspección y el cuestionamiento subjetivo como artista escénico en el contexto social que habita.
Trabajar con el cuerpo y cuidarlo es un acto subversivo, partiremos de esta premisa para desarrollar un lenguaje de movimiento en escena que se vuelva una práctica afectiva de resistencia. Así se hace evidente que el artista necesita abordar su cuerpo desde varios puntos, la danza no es suficiente, la práctica de resistencia debe extenderse a todo los procesos de creación y existencia del artista.
Nivel mixto
Jóvenes y adultos
No es necesaria la experiencia previa en actividades escénicas.

